Hablar de Maaya es hacerlo de Marta, y viceversa. Y es que parte de la grandeza de esta comunidad de mentes inquietas es que ella está siempre pendiente de todo el mundo: de conocer a cada integrante para posibles sinergias, para preguntar por mejoras, para dinamizar los encuentros, para recordarte cada evento…Para todo.

Desde sus inicios, en 2018, Maaya ha crecido como comunidad y Marta ha hecho lo propio como emprendedora.

De ello hablamos en esta conversación que mantuvimos hace unos días. De los inicios, de los logros, de los fracasos/aprendizajes…

¿Te quedas con nosotras a leer esta entrevista a Marta/Maaya?

Marta Gómez Anaya, Directora Creativa Maaya

Marta Gómez, Arquitecta y Gestora Cultural, creativa y curiosa a partes iguales, no tardó en darse cuenta de que la vida «prefijada» no era para ella.

¿En qué momento estabas cuando creaste Maaya? ¿Cuál fue tu porqué?

Cuando volví de estar viviendo en China tres años, lo hice con unos aprendizajes y con la mentalidad totalmente transformada y vuelvo directamente a estudiar un Master de Gestión Cultural porque en China ya me había metido en todo el tema de eventos, de formaciones…y vi que eso me gustaba.

Volví a España, hice el Máster, que duró unos 6 meses, y yo sentí que tenía que crear algo propio porque necesitaba que todo eso que había aprendido poderlo usar a favor de otras personas, aportar yo directamente algo. No me veía volviendo a trabajar por cuenta ajena. 

Después de muchísimas rayadas, porque yo soy de las que les gusta millones de cosas, estuve varios meses con lo típico: cuáles son mis pasiones, qué se me da bien…

Una locura.

Después de unos dos meses dándole al coco un día dije: “tiro, tiro, tiro”. Y lancé la marca de Maaya a mediados de 2018. 

Pero no nace como una comunidad, sino como un punto de partida. 

Organizaba formación presencial para mentes creativas.

Ni siquiera tenía mi público objetivo, no sabía muy bien a quién me dirigía. Imagínate: mentes creativas. Eso abarca todo. Pero fue un poco la manera en la que empecé a moverme en sectores que ya me gustaban, a contactar con gente en Ig que me gustaban como referente para que impartieran las formaciones…

Llegué a lanzar 12 formaciones diferentes y no salió ninguna. Pero claro, ¡no me conocía nadie!

Estos primeros 4 meses fue como una primera toma de contacto y me hizo empezar a accionar, a publicar cosas en Ig, a mover el blog, a crear mi web…Pero hasta que no hice el primer evento presencial gratuito, a finales de 2018 no empecé a vislumbrar el tema de la comunidad. 

¿Qué expectativas tenías cuando empezaste?

Crear algo mío. Necesitaba crear algo, no sabía muy bien el qué, y organizarlo yo. Ser dueña de cómo se hacen las cosas.

Maaya no se creó como una marca personal sino como: yo organizo el tinglado y, a medida que ha ido pasando todo este tiempo, se ha convertido en una marca personal porque Maaya y yo nos hemos fusionado en una misma cosa. 

Pero la idea era organizar espacios de encuentro para que la gente, mentes creativas, aprendan sobre diferentes temas.

También porque cuando yo entro en todo esto del emprendimiento no tenía ni idea de nada: ni de marketing, ni de comunicación ni de nada. Y dije: voy trayendo a formadores y encima yo me formo con ellos. 

Luego eso se convirtió en los eventos presenciales que eran lo mismo: yo traigo a gente que habla de temas y yo aprendo como una más.

Por eso siempre en Maaya le he dado tanta importancia a la formación porque creo que tiene que ser un contaste: hay tantas cosas que no sabemos, sobre todo al principio…

Yo creo que fue esa necesidad y derivó en los eventos presenciales porque yo me sentía más sola que la una. Después de medio año intentando lanzar cosas que no salían empecé a hacer los eventos presenciales para conectar con otras personas y fue donde me di cuenta de que éramos muchísima gente que estábamos en las mismas y que esos espacios presenciales nos daban la vida. 

El primer evento y el último

Si recuerdas ese primer evento y lo comparas con este último de octubre de 2021…

(Risas) 

El primer evento, aparte de muchísimos nervios (me sudan las manos de acodarme, jajaja).

En esos primeros meses de mentes creativas yo me enfocaba especialmente en arquitectos (que es mi sector). Yo estaba organizando un evento, Open House, y pensé en organizar una actividad con el nombre de Maaya, meterla dentro del festival y organizar un evento presencial para arquitectos, pero tratando el emprendimiento en la arquitectura.

Invité a 3 o 4 arquitectos, que además tenían otro emprendimiento: uno era fotógrafo, otro especialista en packaging, etc. Y a ese evento vinieron mis amigos y los amigos de los invitados. 

El evento era gratuito, me cedieron un coworking, yo llevé un picoteo…Y me parecía la leche. Aunque no tenía nadie que me sacara fotos, ni nada. Ni lo pensé.

Empecé a hacer eventos más recurrentes y cada vez fui mejorando cosas. 

A partir de 2019 empecé a monetizar los eventos. Tardé un año. Hasta ese momento todo fue gratuito para darme visibilidad y porque me encantaba. 

A finales de 2019 ya hice uno a 12 euros y acojonada pensando en que nadie iba a venir. 

(Más risas)

Al ver que sí funcionaba, en 2020 me planteé hacer uno cada mes. Empezó a funcionar muy bien, ya los cobraba a 25 euros. No es que fuera la leche, pero por lo menos cubría gastos y me quedaba algo. 

Aunque con la pandemia todo se paró.

Y a reinventarse, otra vez…

Sí, pero es cierto que a nivel profesional, la pandemia ayudó porque permitió llegar a otras personas que no estaban en Madrid. 

En verdad que con el formato online al principio me cagué en todo, porque yo soy cero tecnológica, pero luego vi que era una bendición porque todo es más sencillo. 

Intenté trasladar los eventos presenciales al online y cada mes hace uno. Y tuvo una aceptación brutal.

«Al principio me cagué en todo, pero luego vi que lo online era una bendición»

Ahora, quieres mantener los dos formatos, ¿no?

Sí. La semana pasada hicimos el presencial que era volver a ese formato presencial de 2020, en el que traía a una invitada que daba una masterclass y luego había networking. 

Pero es diferente a antes. En 2020, los espacios me los cedían y los invitados venían por amor al arte, y los precios podían ser más bajos. Ahora, he tenido que subir el ticket.

Además, está costando volver al presencial.

De hecho, yo tenía unas expectativas y no se cumplieron. Estoy viendo cómo reinventar esos presenciales. 

¿Nos hemos acostumbrado a la comodidad del online?

Sí, nos hemos vuelto un poco vagos y tenemos que volver a activarnos.

Veré cómo los retomo y el formato online se mantiene, claro. Maaya no tendría sentido sin el online. Todo el club se iría al carajo.

Porque, ¿cuánta gente, más o menos, hay de Madrid?

Un 40%. 

En febrero de 2021 que es cuando creé el club la gran mayoría era gente de Madrid que ya había venido a algún evento presencial. 

¿Crees que al combinar los dos formatos puede haber gente que se sienta excluida, que sienta que hay dos grupos? 

Sí, eso está ahí. Hay gente de Barcelona o de Valencia que me han dicho que vaya allí a hacer los eventos y es normal porque el presencial une de otra forma. Pero también hay gente que se apunta a Maaya porque está en Madrid, igual que en otras CC. AA. hay otras comunidades. 

Pero bueno lo presencial se cobra a parte, y está abierto a otras personas. Es diferente. 

Son como dos mundos, pero ahí está el reto de transmitir en el online todo lo que se da en el presencial.

Además, Maaya es una comunidad pequeña, que también permite un networking cercano…

Sí, eso lo tenía claro desde el principio. Que fuera un club más exclusivo y que el número de personas fuera más limitado, porque yo estoy ahí 24/7 y me gusta conoceros a vosotras, saber qué necesitas para poderte pasar un contacto y con 200 personas eso es inviable.

Así estamos casi en familia.

Entrevista a Marta Maaya
«En Maaya estamos casi en familia»

Antes has comentado que planteaste 12 formaciones que no salieron. Volviendo la vista atrás, ¿qué hubieras hecho diferente?

No lo sé…

Podría decirte: pensarlo mejor, salir con un público objetivo…pero eso es muy difícil al principio. Yo creo que algo bueno que hice fue decir: vamos con lo que sea. 

Yo creo que hay mucha gente que se atasca y que hay que empezar sea como sea.

Pero claro, no hubiera lanzado este tipo de cosas. Antes necesitas irte definiendo un poco, ir generando esa comunidad…Porque si tú lanzas algo, pero no hay nadie detrás…Eso es el principal error. 

Yo por aquel entonces me apoyaba en la difusión de los invitados que traía que para mí eran muy top. Pero no.

Creo que es mejor empezar por cosas pequeñitas. Yo no sabía ni lo que era un Lead Magnet ni lo que era crear comunidad…

Lo que une a Maaya

Con el tiempo que ya llevas en Maaya, que ya nos has conocido a muchos, que has escuchado nuestras historias…¿Hay puntos en común?

Sí, sobre todo en cuanto a las dudas iniciales, a ese: ¿por dónde empiezo?

También la sobre información que tenemos. Emprender hace 10 años y hacerlo ahora es otra movida totalmente diferente porque ahora parece que hay que hacer mil cosas y nos volvemos locos.

Y yo lo veo, no solo cuando emprendes, sino también, después. Y ver que hay tantas cosas que hacer hace que entres en parálisis.

También nos cuesta priorizar y olvidarnos del resto. Si estás haciendo un Lead Magnet piensa solo en eso y no en el lanzamiento o lo que sea. Hay que saber dividir nuestra cabeza.

También lo que es común a todos es que nadie sabe de todo. 

Y cuando llegan temas que has de tratar por narices porque es un negocio unipersonal y estás solo y llegan esas barreras de pensar que no tienes ni idea de mil cosas (de hacer una web, de escribir unos textos…) y todo implica una inversión que no tenemos, nos bloquea mucho. 

Nos cuesta pensar en un mínimo viable.

Luego, cuando llevas ya un año ya te planteas que hay cosas que a lo mejor no puedes hacer sola. 

El poder del networking

¿Qué crees que es lo que más se valora? ¿El networking?

Sí, el networking.

¿La gente busca compartir o vender?

Por mi experiencia te diría que compartir. Luego es cierto que salen ventas, pero eso es como la consecuencia. Pero en la comunidad no he sido consciente de que entren para vender, que también es lícito.

Es más para compartir, recibir feedback…

Esa búsqueda de networking, ¿ha provocado que haya tantísimas comunidades?

Sí. es una locura. También porque en los últimos años el emprendimiento, sobre todo femenino, se ha puesto muy en auge.

Todo el mundo quiere ponerse a ofrecer sus servicios pero, claro, nos encontramos con muchos problemas y el conocer a otras personas es fundamental. Somos afortunados. 

Porque sí, puedes emprender, pero el camino es difícil y duro. Y estas comunidades nos ofrecen estos espacios que son el mayor valor. Porque formación puedes encontrar en más sitios, pero el networking no es tan sencillo. No siempre vas a encontrar a gente con la que estés a gusto. 

El compartir sin miedo a que nos copien. Es mucho más compañerismo. 

La voz de marca de Maaya

Y para que llegue esa gente similar en valores, creo que es muy importante la imagen que tú das, la voz de marca de Maaya, que en este caso es la tuya.

Eso es algo muy fuerte, ¡es tan guay!. Que todo el mundo que está dentro (igual alguna persona puntual, no) vibremos en la misma sintonía. Se trata de que lo que te estoy comunicando lo sientas y resuene contigo.

Y sí, creo que tiene mucho que ver con la persona que hay detrás porque inevitablemente comunidades como Maaya que es pequeñita, Maaya soy yo. Muchos me dicen que entran porque han conectado conmigo.

Y luego se quedan por la gente que está dentro. 

Si hablamos de esa voz de marca, ¿qué dirías que evoca Maaya?

Sí, hace unos meses estuve trabajando con una chica que me hizo un Manual de Identidad Verbal pero yo creo que los valores que transmite son: cercanía, naturalidad y espontaneidad. Porque yo soy así.

Y pensar que estamos todos ahí, que yo soy una más.

Lo más chunguete del emprendimiento…

Y ya para ir acabando, y cerrando un poco el círculo. ¿Qué dirías que ha sido lo más complicado de estos años que llevas de emprendimiento?

Lidiar con mi mentalidad (Más risas). Siempre hablamos de la montaña rusa del emprendimiento, y es verdad. Todos tenemos nuestros bajones.

Es muy duro cuando eres una marca personal porque todo es muy personal, valga la redundancia. Los aciertos son tuyos, los errores, también. Aunque no lo sean te los aplicas a ti. 

Poco a poco lo vas normalizando y ves que no pasa nada, pero al principio cuesta.

También el tener que estar constantemente tomando decisiones. Con el club que cada mes es una hoja en blanco en la que tienes que ir metiendo contenido…Por un lado es maravilloso porque puedes innovar, pero por otra parte es cansado porque has de estar todo el tiempo tomando decisiones que no sabes si son las correctas o no. Que aunque te equivoques no pasa nada.

Exacto, no somos cirujanos.

Eso es.

Los momentos de bajón no te los quita nadie, el pensar si vas por el camino correcto o no. Y en esos momentos ahí estáis.

Porque, ¿has pensado en dejarlo alguna vez?

Momentos de mandarlo todo al carajo siempre hay. 

Marta Gómez, creativa, inquieta y emprendedora.

… y lo más bonito

Hemos hablado de lo más chunguete, pero ¿y lo más bonito? ¿Con qué te quedas del emprendimiento? 

Me quedo con la comunidad tan maravillosa que hemos creado, las amistades que he hecho dentro del club…Me quedo con la gente y con los aprendizajes que he hecho a lo largo de estos años. Si alguien me dice que iba a llegar a esto no me lo creo. Esos aprendizajes se quedan en tu mochila y los vas a aprovechar para otras cosas. 

Me quedo con eso, con la gente que ha conseguido unir Maaya y con los aprendizajes y también con esos momentos tan bonitos de logros, de conseguir tus objetivos. Jolines, a veces se nos olvida verlos, y el sentirnos super contentas y valorar todas las cosas que salen bien…

Esos momentos en los que tú eres consciente y dices: ¡Ostras, soy la leche. He montado esto y ha sido la bomba y eso no tiene precio porque ha salido todo de tu cabeza!. Esos momentos de recompensa…Eso es mágico.

¿Tienes diario de logros?

No, la verdad es que no.

Pues viene muy bien el apuntar cada día tres cosas que hayas conseguido, por pequeñas que sean, para en esos momentos de bajón releerlos. 

Pues igual me lo tengo que plantear.

Y ya para acabar, ¿qué consejo le das a esa persona que acaba de emprender?

Pues volviendo a lo que habíamos comentado al principio, que pasen a la acción aunque no esté perfecto. Que, aunque sea difícil, que no se dejen frenar por inseguridades. Que hagan cosas para que pasen cosas.

Y estar en constante movimiento, no acomodarte porque si te mueves, aparecen las cosas. Si estás en tu rutina y en tu zona de confort, difícilmente aparecerán oportunidades. Genera tus propias oportunidades. 

*Fotos: @olgavallejo olgavallejo.es