Hoy quiero contarte algo curioso (por llamarlo de alguna forma, luego lo entenderás) que me ocurrió hace unos meses en Albacete.

12 del medio día, pleno agosto, en una mano la correa con Diana, en la otra una maleta roja, a la espalda la mochila con el portátil y demás y en la cara, como no, la mascarilla.

¿Agobiante?

No, lo siguiente.

En fin.

Normalmente cuando voy a Albacete me alojo en casa de mi abuela, pero con la pandemia no era plan. Me busqué un hotel que admitieran perros y listo.

Sigo.

Sudando, agobiada de calor y con la tensión por los suelos, Diana y yo, llegamos, por fin, al hotel.

Check-in, llave de la habitación, pasillos enrevesados para recorrer y, por fin, la cama.

Tiro la mochila en la cama, le pongo agua a Diana y cuando ya me veía relajándome…

                                      TOC, TOC

Abro la puerta.

¿Con qué crees que me encuentro? ¿Con el recepcionista?

No.

Con un tipo en calzoncillos que me brama:

-«Por lo menos, discúlpese»

(Sí, de usted. Imagino que por costumbre, ya que me lo había cruzado antes en el hall con el uniforme de la Policía Nacional).

-Disculparme, ¿por?

-Por golpear mi puerta.


-¿¿¿Perdona????

Igual se pensaba que por tener un cuerpo de viceverso iba a gustar a todo el mundo.

Vamos, como si por tener una web bonita vas a vender a todo el mundo.

O por decir que el cambio climático va a acabar con nosotros todo el mundo actúe.

No.

Primero, has de saber a quién vendes, a quién te diriges y luego currártelo.

Más que nada, para que no te suelten un ¿¿perdona?? y pasen de largo (o te cierren la puerta).

Si hablas del cambio climático con el mismo discurso dirigido a los «abrazaárboles» y «manuchaos» que a alguien de la generación Z.

Y de eso habla hoy en el blog Carmen Huidobro (una de las fundadoras de Climabar), en el rinconcito que tenemos de #CharlasEsenciales.

De qué falla en la comunicación verde y de si copa en mano llega mejor el mensaje.

¿Te pasas por el blog y nos cuentas si estás de acuerdo?

P.D.: Por si hay dudas (que espero que no;) ), nunca golpeé su puerta. Ni antes ni, mucho menos, después.


Otro ejemplo de email Seinfeld

Ayer paseando con Diana me encontré con Lourdes, una de las amigas españolas que tengo aquí.

Hacía unos días que no hablábamos y nos pusimos al día, mientras Diana escudriñaba una paloma (puede estar la vida así). 

Me contó que venía de hacerse un test rápido para comprarse un jabón sólido para el pelo.

Llevaba tiempo detrás de uno. 

No de uno en concreto, de uno cualquiera.

Quería probar.

                              Y para ello se dejó meter el palito por la nariz.

Aquí es obligatorio un test negativo antes de entrar a los comercios (más allá del supermercado, panadería y poco más).

El test es gratuito una vez a la semana, pero muchas personas prefieren comprar por internet y evitar el palito.

Por eso los mensajeros no paran. Cada 2 x 3 ves a los muchachos de puerta en puerta con paquetes.

A lo que vamos.

Me acordé de ti.

Lourdes estuvo días mirando por internet. Buscaba un jabón sólido ecológico para su larga melena. 

Días buscando uno.

Días.

Que le generara confianza. 

Que le despertara el deseo.

No quería que le metieran el palito.

Lo evitó, pero no lo consiguió.

No encontró una ficha de productos que le hiciera sacar la tarjeta de crédito y comprar su soñado jabón.

Si la ficha de tus productos no conecta, no habla de transformación, no evoca beneficios…te va a costar mucho que tu potencial cliente te compre,

Incluso que eso signifique le metan el palito.

Si necesitas ayuda, nos tomamos un café y lo hablamos.

P.D.: Diana es mi perra.


Y otro ejemplo de Seinfeld

¿Qué tal llevas la semana? Espero que genial.

Por aquí, viendo nevar. De los casi cuatro años que llevo en Alemania es el primero que en abril veo la nieve y las temperaturas tan bajas para alguien que viene del Mediterráneo.

Pero bueno, que no estoy aquí para hablarte del tiempo.;)

Como sabes, hace unas semanas empecé en el blog las «Charlas esenciales», entrevistas a referentes del sector sostenible que pudieran darnos para reflexionar.

Hoy, toma la palabra Concha Fabeiro, presidenta de la SEAE (Sociedad Española de Agricultura Ecológica). 

Cuando conocí a Concha hace años en un congreso de la SEAE en Albacete, me enganchó su compromiso con la agroecología, su convicción de que esta es una lucha de TODAS las personas.

Por eso, esta mañana cuando fui a comprarme un café para llevar y me di cuenta de que no llevaba encima mi vaso en la mochila me sentí culpable. ¿Sabías que en Alemania se venden 320 mil cafés para llevar cada hora?

                                                    320 mil

                                                    cada hora.

Hay quien se lo lleva sin la tapa de plástico, pero aún así…

Y de eso habla Concha Fabeiro en la entrevista, de nuestra necesidad / obligación de conocer las implicaciones de nuestras elecciones.

De eso y de más.

En el blog, lo tienes todo

Nos vemos la semana que viene.

Un abrazo, 

Gloria

P.D.: Tenía dos opciones: no comprar el café o hacerlo y formar parte de esa cifra.

¿Qué crees que hice?


¿Qué es todo esto?

Como seguramente habrás imaginado son algunos ejemplos Seinfeld. Una modalidad de email marketing que consiste en enviar emails de forma (muy) frecuente a tu lista para entretener, aportar valor y vender.

Los que aquí te pongo son algunos de los que he enviado a mi lista de suscriptores.

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